Hoy al recordar esta fecha y su protagonista sentimos que su legado nos quema las manos, nos arde en el corazón y nos exige acciones concretas, claras y precisas.
Evita, no es un recuerdo de bronce, ni un busto en una plazoleta, por el contrario, es la urgencia de los que sufren, la dignidad de los que trabajan y la rebeldía organizada que desde hoy debe comenzarse a construir.
Evita vive, nada más cierto, vive en el corazón del Pueblo, vive en cada derecho conquistado, en cada sindicato que defiende el trabajo argentino, en la CGT que supo abrazar sus ideas y en cada trabajador que no baja los brazos frente a la injusticia
Evita vive cuando juega la selección de fútbol nacional y un trapo que recuerda a las Islas Malvinas, se convierte en bandera que recorre el mundo y también vive en la celeste y blanca que flamea cuando juega esa selección, porque el Pueblo que se abraza en una tribuna o frente al televisor, es el mismo que sueña con una Argentina grande, justa y soberana.
Evita vive también en la bandera de nuestras Islas Malvinas, porque no hay Justicia Social sin Independencia Económica, ni Soberanía Política y sin defender cada centímetro de nuestra Patria.
Hoy atravesamos tiempos difíciles, cuando millones de argentinos sufren el ajuste salvaje de Milei, la pérdida de trabajo, el deterioro de los salarios y la incertidumbre sobre el futuro. El mejor homenaje a Evita no es la nostalgia y la desesperanza; por el contrario, es la organización, es recuperar la fe, reconstruir la solidaridad y volver a poner a la Argentina de pie.
La consigna del momento es No resignarse, No arrodillarse y No abandonar a nuestros hermanos que más nos necesitan.
Desde nuestro rol de militantes, reafirmamos nuestro compromiso con la reconstrucción de una Argentina donde el trabajo vuelva a ser el gran ordenador social, donde la Justicia Social deje de ser una consigna repetitiva para volver a ser una realidad concreta y donde la Soberanía Nacional no se negocie con los poderosos del mundo.
La unidad del campo nacional y popular no puede ser una frase vacía, debe ser un compromiso militante, con respeto por nuestras diferencias y matices, pero con la certeza que enfrente tenemos un modelo poderoso que excluye, entrega y condena a millones de compatriotas a perder derechos y futuro.
Que este 26 de julio no sea una efeméride más que sea una convocatoria revolucionaria porque Evita no es pasado, Evita es una causa y las causas del Pueblo deben tener vigencia plena.
Bregamos por la organización, porque cuando un Pueblo se organiza, no hay poder que pueda derrotarlo.
Sergio Oyhamburu
Secretario Gremial – PJ Lomas de Zamora
Consejero Gremial – PJ Provincia de Buenos Aires
