Cuando la progresía se viste de anti-progresía

La progresía, término tan usado y tan vacío, está perdiendo adherentes y terreno político. El liberalismo ortodoxo hoy conduce en Argentina, con su receta de ajuste, empobrecimiento y entrega. Ante esto, algunos jóvenes, de menuda cultura política, comienzan un proceso de deconstrucción del concepto "progresía", pero, sin discutir su procedencia histórica y política. Van a Wikipedia para argumentar.

El objetivo es reinventarse para ingresar y conducir nuevamente al Movimiento Nacional.

El peronismo llama “progresía” a la decisión kirchnerista del cambio cultural, que comienza cuando Néstor Kirchner entregó las banderas peronistas a la Internacional Progresista, en julio de 2003, abriéndole las puertas al Foro de Sao Paulo, al Grupo de Puebla y Agenda 2030, dispositivos del globalismo reduccionista: el hombre es tan solo una unidad de consumo, sin espíritu, alma, sentido de trascendencia. Sin sueños y utopías. Nos deshumanizaron.

Esta nueva progresía deconstruida por los influencers y youtubers, te proponen que ser rebelde hoy es leer, escribir, pensar, formarse y escuchar al otro. Eso sí, no te dicen que la rebeldía es organizarse y unirse, que es leer a Perón, pensar en hispanidad, escribir desde la patria federal, disentir con el otro para luego persuadir y constituir unidad de concepción para generar Comunidad y no sociedad.

Ahora, ¿qué es progresía? Según el diccionario, es la "actitud o tendencia favorable al progreso". Y, ¿qué es progreso? ¿Es acaso el desarrollo material, tecnológico y científico, sin importar el costo social, ambiental y humano? ¿Es acaso la imposición de una cultura global, homogénea y alienante, que niega la diversidad y la identidad de los pueblos? ¿Es acaso la adopción de una agenda de derechos humanos, que se usa como excusa para intervenir y desestabilizar a las naciones soberanas, impedir su autodeterminación? ¿Es acaso la renuncia a una cultura nacional, a la justicia social, a la independencia económica y a la soberanía política?

Esta progresía no deja de ser una farsa, una máscara, un relato. Es la negación a la organización y a la unidad, que se constituye desde abajo, desde los Municipios. Es la que se basa en la Doctrina peronista, la única que ha sabido interpretar y defender los intereses y las aspiraciones de las mayorías; la que se inspira en Conducción Política de Perón, el conductor más grande y más querido de nuestra historia; la que se expresa en la Tercera Posición, que supera las falsas dicotomías creadas en Europa, entre derechas e izquierdas.

La progresía, tal como la practica el kirchnerismo, es traición al peronismo, entrega al globalismo, claudicación al colonialismo. Un intento de cambiar la cultura nacional, de borrar su memoria, de desvirtuar su identidad. Es parte de la colonialidad ideológica, de sometimiento económico, de dependencia política.

La progresía, aunque sea deconstruida, es ignorancia, ingenuidad, irresponsabilidad. Es falta de conciencia, de formación, de compromiso. Una rebeldía sin causa, sin rumbo, sin destino. Es un dispositivo de subordinación.

La progresía, como la entendemos los peronistas, no es lucha, resistencia, esperanza. No es convicción, pasión, fe. No es Doctrina, acción, revolución. Es un absurdo sin sentido, sin dirección, sin propósito. Es falsedad, es engaño.

El peronismo, unido y organizado, es la única fuerza capaz de enfrentar y derrotar a toda esta antipatria, tanto liberal como progresía, que son fuerzas reaccionarias y retrógradas, que representan a un capitalismo salvaje, de opresión y miseria, que es globalista, es decir, dominación, injerencia y saqueo y que utiliza a los DD.HH para su intervencionismo, es decir, injerencia y desestabilización.

El peronismo es la única esperanza de los argentinos, de la América Hispana, de los pueblos del mundo. Es alternativa al régimen global, al orden mundial. Es la vía para la liberación nacional, la justicia social, la democracia participativa. Una forma de vivir con dignidad, con felicidad, con paz.

El peronismo es la última trinchera contra esta antipatria. Por eso, tenemos que estar unidos, organizados y movilizados. Tenemos que leer a Perón, pensar en la hispanidad, escribir desde la Patria Grande de Artigas y disentir con el otro para luego persuadir y constituir unidad de concepción para generar Comunidad Organizada. Tenemos que recuperar nuestra cultura, nuestra memoria, nuestra identidad. Tenemos que defender nuestra soberanía, nuestra independencia, el federalismo, nuestra autodeterminación como pueblo. Tenemos que luchar por nuestra patria, por nuestra causa, por nuestro destino.

El peronismo es la única garantía para una Argentina Justa Libre y Soberana.



Autor:Luis Gotte - La pequeña trinchera

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