Un grupo de marinos y de civiles a los que después se les unieron algunos militares del Ejército, ejecutaron el mayor acto criminal y terrorista de nuestra historia. Los más conocidos fueron: Miguel Ángel Zabala Ortiz (UCR), Adolfo Vicchi (Partido Demócrata), Américo Ghioldi (Partido Socialista) y Luis M. de Pablo Pardo (Partido Nacionalista).
El Jefe de los marinos, contraalmirante Samuel Toranzo Calderón y Luis María del Pablo Pardo habían funcionado como enlace con el comandante del III Cuerpo del Ejército, general León Bengoa. El ministro de Marina, contraalmirante Olivieri, estaba al tanto del plan y era secundado por su secretario Emilio Eduardo Massera.
El objetivo: Matar a Perón
El resultado casi 400 muertos, muchos mutilados y más de mil heridos.
El acto criminal se proclamó en favor de "la libertad y de la constitución". Se acusaba al gobierno de Perón de ser una dictadura. De atropellar la ley, de llevarse por delante las instituciones, de corrupción y de inmoralidad. Discursos muy conocidos que llegan hasta nuestros días, y renacen cada vez que un gobierno toma medidas en favor de la Patria y del Pueblo.
Esos discursos, hoy están aumentados hasta el paroxismo por el aparato mediático corporativo y sus ramificaciones en las redes sociales.
Entonces, el objetivo del acto terrorista fue matar a Perón, que es análogo a la violencia y el saqueo contra los sectores humildes, y contra los trabajadores. Es decir, contra el Pueblo de la Patria. Ya que su líder condensaba en su figura y en su doctrina los anhelos de verdad y de justicia del Pueblo.
Hoy como ayer, Volver a la doctrina nacional es el imperativo de la hora para así recuperar nuestras banderas históricas, en la realidad efectiva: Soberanía Política, Independencia económica y Justicia Social.
VIVA PERON, VIVA LA PATRIA, VIVA EL PUEBLO TRABAJADOR!!!!
