9 de junio, Día de la Resistencia Peronista

El 9 de junio de 1956 marca uno de los capítulos más trágicos y, a la vez, determinantes de la historia política argentina del siglo XX. Tras el golpe de Estado de 1955 que derrocó a Juan Domingo Perón e instauró la dictadura autodenominada "Revolución Libertadora", el peronismo fue ilegalizado, sus símbolos prohibidos y sus militantes perseguidos.

En este contexto de estricta proscripción, el General Juan José Valle lideró un levantamiento cívico-militar con el objetivo de restablecer el orden constitucional, exigir elecciones libres y terminar con la persecución política. La rebelión fue rápidamente abortada por el régimen dictatorial de Pedro Eugenio Aramburu.

La respuesta de la dictadura fue implacable y violó las propias normativas legales vigentes. Mediante la aplicación retroactiva de la ley marcial, se dictó la ejecución de los sublevados. Entre la noche del 9 de junio y los días posteriores, se fusiló a un grupo de militares y civiles. La máxima expresión de esta brutalidad clandestina ocurrió en los basurales de José León Suárez (partido de General San Martín, Provincia de Buenos Aires), donde un grupo de civiles fue detenido ilegalmente y ametrallado por la policía bonaerense antes de que se dictara formalmente el estado de sitio.

Este trágico acontecimiento, inmortalizado por el periodista Rodolfo Walsh en su histórica investigación Operación Masacre, dio origen al Día de la Resistencia Peronista. A partir de estos fusilamientos, la militancia obrera y popular adoptó formas clandestinas de organización para mantener viva la identidad política mayoritaria del país, convirtiendo el dolor de las ejecuciones en el motor de una lucha que duraría casi dos décadas hasta el regreso de la democracia. Hoy, al cumplirse 70 años de aquella gesta, la provincia de Buenos Aires mantiene viva la memoria de sus mártires.

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